Papá está conectado

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Título: Papá está conectado

Título original: Papa est connecté.

Traducción: Patrycia Jurkowska.

Autor del texto e ilustraciones: Philippe de Kemmeter.

Editorial: SM.

Precio: 13€.

Resumen: El protagonista es un pingüino, que empieza presentándonos a su papá: “El pingüino del ordenador es mi papá”.

Nada más levantarse, papá lee el periódico digital. Vemos una imagen con el pingüino enganchado a un portátil (el icono es un iglú) mientras desayunan, y a una mamá pingüino un poco enfadada.

Papá tiene 532 amigos en Icebook”.

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Hasta cuando ve la tele con la mamá, sigue conectado al ordenador.

Y por la noche, sueña con su portátil, usb, y demás accesorios.

Cuando papá lleva al pingüino al cole, va mirando el ordenador. Y lo primero que hace por la tarde, al llegar a casa, es encenderlo

Pero esta mañana… ¡menudo DRAMA!”. No hay conexión.

La mamá le intenta convencer de que no pasa nada, pero el papá, absorto, sólo desea recuperar la conexión, y para ello se pasea por el iglú. Hace lo mismo afuera, en la nieve. Pero nada.

Así que sigue alejándose, sin darse cuenta de que está llegando a la zona de hielo fino… que se acaba rompiendo.

Papá acaba en un trozo de hielo que se ha desprendido de la banquisa. Y se va a la deriva.

Con su ordenador.

Y es por eso por lo que no salta… para no abandonar el ordenador.

El pingüino y su mamá pasan la noche preocupados.

Pero a la mañana siguiente el papá aparece: “va sobre un trozo de banquisa que empuja un oso polar!”. Es su nuevo amigo… no virtual.

Y el ordenador… pues ya no funciona, después de la noche que ha pasado.

Así que el papá decide jugar con el pingüinito… y su ordenador: utilizándolo como tabla de snow.

Se pone de moda, y todos (incluído el oso polar) descienden encima de un portátil.

Se puede practicar sin conexión”.

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Opinión personal: si el progenitor que lee el cuento suele estar conectado (como me pasa a mí) se sentirá identificado y abochornado a partes iguales. Evidentemente el libro está exagerado para satirizar la situación, pero muchas de las situaciones son tremendamente conocidas.

Muchas de las ilustraciones harán reír más al adulto que al niño, que es probable no entienda determinados chistes: el icono iglú del ordenador, las fotos de perfil de “Icebook”, la relación del padre con la madre, o las conversaciones que mantiene el pingüino con sus amigos: “¿Tu padre es informático o un friki? No sé”.

Quizás el cuento languidezca un poco al final, en el desenlace. La idea (sólo la idea, no la historia) está bien desarrollada al principio, con tantos ejemplos de papá conectado… pero el autor no la sabe concretar más. Evidentemente se llega a un punto (el lector adulto lo sabe) en el que al papá le ha de ocurrir algo para que se percate de que está demasiado conectado.

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Y es ahí donde la historia falla. Porque el hecho de que acabe la deriva y le traiga de vuelta un oso Polar es un poco pobre. Se cuenta rápido, sin mucha gracia. Se desarrolla poco, como si se quisiera acabar pronto, sin explicar mucho.

Así que, aunque entretenido, es un cuento que “desciende”, que pierde en la narración a medida que se avanza.

Y es una pena, porque las ilustraciones son originales, el modo de contarlo es muy adecuado para niños algo más mayores (mezcla la narración con diálogos dentro de bocadillos, como los cómics), utiliza diferentes encuadres, tiene unas guardas realmente innovadoras con esa sucesión de peces…

Un buen libro que podría haber sido mejor “concretando” algo su final.

(No deja de ser curioso que la elección de los protagonistas, una familia “tradicional”, hayan sido los pingüinos, que no tienen nada de tradicional: la madre sale a pescar y el padre o hermano mayor es el que se queda cuidando de los pequeños).

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Recursos didácticos:

  • Comprensión: ¿qué le pasa al papá? ¿Por qué está tan obsesionado con el ordenador?

  • Uso adecuado de los aparatos electrónicos: ¿al niño le pasa algo parecido? ¿Conoce a alguien que le pase? ¿Alguna vez ha perdido la ocasión de salir al parque o de jugar con alguien por estar viendo la televisión, por ejemplo?

  • Introducción al cómic: señalarle los “bocadillos”, hablarle de lo que es un “tebeo”.

  • Vocabulario: ¿qué es una banquisa? ¿Y un iglú?

  • Conocimiento animal: explicarle las costumbres de los pingüinos. Además de los osos polares, ¿quién más vive en el polo?

Edades: A partir de 5 años.

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