SÓLO PARA NINJAS: LA FURGONETA NEGRA

Título: Solo para Ninjas: “La furgoneta negra”.

Autor del texto y las ilustraciones: Puño (David Peña Toribio).

Editorial: Fundación SM.

Precio: 12€.

Resumen y opinión personal: “Si había alguien a quien Lucía conocía bien, era a su madre”.

Así comienza la presentación de una de las protagonistas de este libro, Lucía, una niña que da la impresión está pasando sola el verano en casa porque su madre trabaja.

La madre la insta a salir (a pesar de que han cerrado el parque, árboles, skate park) a pesar de una furgoneta negra que parece se pasea por el barrio, secuestrando niños.

Ése (la existencia de una misteriosa furgoneta secuestradora) es el leit motiv que cruza todo el libro, en el que, como telón de fondo, está la unión de unas niñas (haciendo un juego de palabras con “Ninja”) de barrio, en un barrio que no queda nada (todo lo relacionado con la infancia ha desaparecido, sólo pervive el juego de fútbol para los más fuerte, dejando de lado a todo aquel que no comulga o es más débil).

Las protagonistas son también actuales: una niña con una madre (desconocemos dónde está el padre pero es que eso no nos importa), Lixuan (hija de inmigrantes chinos), Marina (rumana), Fouad (niño de origen marroquí al que ellas, al principio, por ser de otro sexo, caen en el error de no tratar del todo justamente).

Así, “La furgoneta negra”, además de un libro de aventuras y misterio con muchos interrogantes (¿quién lleva la furgoneta negra? ¿por qué ven cómo secuestra niños pero a la vez esos niños vuelven a aparecer?), y de ser un cuento de personajes (los 4 niños protas no son estereotipados aunque sí representativos, tienen cierta profundidad), es sobre todo una historia social.

Una historia encuadrada en un barrio probablemente de un extrarradio, en el que conviven personas de diversas nacionalidades (y eso jamás es un problema en sí mismo), un barrio al que le rodea la falta de ganas (ya no hay skate park, ni árboles, ni cosas para los niños…  lo único que sobrevive son las obras, dejadas a medias, de un centro comercial. Centro que por supuesto sería para otros).

El libro está dividido en muchos capítulos de exactamente 3 hojas, encabezadas por una ilustración de página completa y salpicada por muchas otras más. Tiene bastante lectura pero también dibujo, y aunque no es exactamente un cómic la verdad es que el dinamismo de las imágenes, sus encuadres, sus expresiones o su movilidad (no sé cómo expresarlo) lo dotan de algo diferente.

Está, además, escrito con mucho humor, sorna y retranca. No sólo por la historia en sí y su sorpresa final (guiño incluido), sino en la ironía y expresiones. Tiene humor. Considera al lector, aún siendo niño, con cierto respeto.

A nosotros nos gustó mucho. Enganchó desde el principio, los cortos capítulos acababan siempre “muy en alto” (como si de un Wilkie Collins se tratase), y jugábamos a encontrar el número de capítulo en cada ilustración (probadlo).

Hizo que mi hijo mayor leyese y no diese por finalizada su lectura.

Así que espero y deseo que Sólo Para Ninjas sea el principio de una colección. Una colección, por cierto, que empondera a las niñas, claro que sí (pero no me apetecía resaltar eso en concreto, que quizás sea lo más obvio).

Edades: Para niños de primaria.

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No chupes este libro

Título: ¡No chupes este libro! *está lleno de gérmenes

Título original: Do not lick this book.

Traducción: Roser Rimbau.

Autor del texto: Idan Ben-Barak.

Autor de las e ilustraciones: Julian Frost (imágenes de microscopio electrónico de rastreo de Linnea Rundgren).

Editorial: Takatuka.

Precio: 15€.

Resumen: Ilustración, en primer plano, de lo que parece un monstruito azul. “Esta es Mina. Mina es un microbio. ¿Ves este punto? Los microbios son tan pequeños que aquí dentro caben 3.422.167”.

Con esta premisa parte “No chupes este libro (está lleno de gérmenes)”. Nos presenta a Mina, que vive en este libro porque es un microbio que vive en papel.

“Los microbios están en todas partes”. Gran ilustración con ejemplos: están en nuestras tripas, en la cima del Everest, en los elefantes, en el aire, “en la nariz de Papá Noel” (eso no puede ser malo):

En una ilustración muy original, se va acercando cada vez más al papel hasta que nos ofrece una imagen (una foto del papel tomada muy muy muy de cerca) en la que a la foto se le superpone el dibujo de Mina.

Mina se aburre, así que el cuento nos ofrece, como lectores, a que la llevemos a vivir una aventura. Nos anima a pasar el dedo por el papel, ya que entonces Mina se quedará en la yema de nuestro dedo (excelente recurso para que aprendan que solamente tocando cosas los microbios se adhieren a nosotros). Y con Mina en la yema de nuestro dedo, seguimos viaje.

Mina quiere ir a nuestros dientes, así que llevamos el dedo ahí. ¿Y qué vemos?

Ilustración compuesta de foto muy muy muy ampliada de nuestros dientes (impresiona), con dibujos de unos bichitos rosa que están excavando por ahí.

Tocamos otra vez los dientes para recoger a Mina. Pero ¡uy!, nos hemos cogido a un bichito, llamado Rosa.

Ahora los dos quieren ir a nuestra camiseta. Ahí las colocamos.

Foto ampliada de un tejido (a mis hijos les encanta esta ilustración porque parecen espaguetis vegetales) con unos bichitos naranja. Aquí los diálogos son delirantes “gracias a nosotros, la camiseta huele mal” y “qué aso, un trozo limpio”.

Volvemos a tocar con el dedo la camiseta y… Mina, Rosa y Dani (bicho de la camiseta), están en nuestro dedo.

De ahí vamos al ombligo, cuya foto ampliada da un poco de yuyu, y sus bichos verdes más: “no recibimos muchas visitas”.

Después de esto tenemos en nuestro dedo 4 bichejos de esos, que acabamos llevando al libro.

Y el cuento acaba con la foto ampliada del papel y los 4 microbios ahí viviendo.

Hay una ilustración adicional donde nos explica cómo son los microbios en realidad: Mina es un E.Coli, Rosa estreptococo, Dani un hongo y el último, Juan, una corinebacteria.

Aunque esté enfocado para los más pequeñajos, es bastante útil no solo para entender los contagios y lo fácil que es llevar microbios a todas partes, sino para imaginar de qué estamos compuestos (nosotros y todo). A edades tan pequeñas es difícil entender algo tan abstracto, comprender lo que no vemos (porque a los microbios no les vemos) o para qué sirven.

Como además está concebido como un juego (les encanta lo de pasar el dedo por la página, por los dientes, por la ropa), ofrece una parte interactiva que se puede completar de modo lúdico, ya que es un cuento que da mucho juego, o que abre el conocimiento para completar con libros más adultos (yo le leí con dos niños de 4 y 7 y el segundo saltó de este cuento a Microbios Monstruosos, también de Takatuka).

Recursos didácticos:

  • Juego: ¿por qué otras cosas podemos pasar nuestro dedo y ver qué bichos viven ahí?
  • Conocimiento: buscar en Google fotos ampliadas de esas cosas (por ejemplo pasamos el dedo por una taza, pues buscar eso en Google).
  • Conocimiento: en la última página nos explican cómo son los microbios en realidad (E.coli, estreptococo). Vamos a buscar en Google imágenes reales de eso.
  • Dibujo: vamos a intentar dibujar lo que vemos en Google (los microbios son fáciles, entrecomillas, de dibujar). Si el niño es muy peque se puede dibujar y simplemente que lo coloree.

Edades: a partir de 4 años.

El gran pequeño león

Título: El gran pequeño león.

Título original: Der grobe kleine Löwe

Traducción del alemán: Patric de San Pedro.

Autora del texto e ilustraciones: Hildegard Müller.

Editorial: Takatuka.

Precio: 15€.

Resumen: “Érase una vez un león pequeño, que era mucho más pequeño que los demás leones” (ilustración de un leoncín rodeado de leones imponentes).

Se reían de él el leopardo, el hipopótamo y el cocodrilo (se revuelcan hasta por el suelo sólo al ver al pobrecito). Y, mientras el león se aleja, le amedrentan “león, leoncito, eres tan pequeñito que pareces un ratoncito”.

“El pequeño león se sentía minúsculo” (gran ilustración del leoncito encima de la sombra enorme del hipopótamo).

Se sentía mal. Se sentía… “pequeño”. Y se lo decía a sí mismo. Se machacaba.

Y el machaque continúa con esos tres abusones, que le llegan a decir que un león normal es mucho más grande, tan grande que puede tocar la luna con la pata.

Así que el leoncito, chiquitín, mira por la noche la luna, alejada, soñador él, suspirando “no conseguiré nunca tocar la luna con la pata”.

Pero pasa por ahí un cuervo, que le oye, y al verle tan triste se preocupa por el león, que le cuenta lo que le pasa (que está triste por ser pequeño, pero sobre todo PORQUE SE METEN CON ÉL).

Y al cuervo se le ocurre algo. Algo que le cuenta tan bajito al oído que sólo el león le oye (nosotros no).

Regresando a casa el león se encuentra con los tres abusones, que vuelven a seguirle metiéndose con él.

Al atardecer siguiente el cuervo convoca a todos los animales a la colina. Ahí van el avestruz, rana, flamenco, antílope, cebra, elefante, jirafa… y los tres “malotes”.

Todos observan cómo, algo más lejos, el leoncito se coloca en la colina, estira la patita… Y toca la luna (la percepción).

Todo gritan de júbilo. Excepto el leopardo, el hipopótamo y el cocodrilo.

Esos tres animales también siguen callados a la mañana siguiente, cuando pasa el león (con el cuervo) por delante de ellos. Y por una vez no le dicen nada.

Opinión Personal: es un cuento muy curioso y original.

Tenemos a un protagonista con una “tara”. Es pequeño. Es pequeño, encima, cuando se suponía que debería ser grande. Tiene, por tanto, un “defecto”, algo físico, simplemente, que no le afecta para su vida normal. Pero que resulta risible y objeto de burla para tres animales.

¿Por qué? Porque son crueles.

Encuentran divertido meterse con el león por el simple hecho de que es diferente, y sobre todo PORQUE (precisamente por eso) no se podría defender.

El león no tiene problema por ser pequeño. No le impide hacer nada y a él le da igual. Sólo desea no ser pequeño para que dejen de meterse con él.

No desea ser más grande para hacer grandes gestas. No se siente mal en su tamaño.

Le hacen sentir mal.

(Es muy interesante, también, cómo en las ilustraciones los tres animales abusones siempre aparecen en grupo. Porque son cobardes).

Un cuervo, alguien ajeno al león, se interesa por lo que ocurre. Y decide ayudarlo.

La idea de alguien de fuera proporcionando apoyo, aunque no esté directamente afectado, simplemente porque lo que ve es injusto, es buena.

Y el cuervo tiene una idea. Utiliza la inteligencia para que el león se defienda. Es un truco.

Pero hay que defenderse. No sirve de nada lamentarse, hay que actuar.

Y nunca actuar como un abusón (porque a ese nivel no estamos), sino con inteligencia, que no suelen tenerla.

Es interesante la reflexión de todos los animales alegrándose por el león (¿por qué se alegran? ¿porque les agrada que dé su merecido a los “malos”? ¿porque no tienen envidia?), menos los tres camorristas.

Recursos didácticos:

  • Comprensión: ¿por qué ha podido tocar el león la luna, si es pequeño?
  • Empatía: ¿por qué se siente mal el león? Explicarle que NO es por ser bajito, sino porque se meten con él.
  • Comprensión: ¿por qué se meten esos tres animales con el león? ¿Qué ganan con ello? ¿Se portan bien?
  • Conocimiento del niño: ¿en su cole/clase hay alguien con defecto físico? ¿Se meten con él? Animar al niño a ser el cuervo, a ayudar.
  • Juego: sombras. Cosas pequeñas y dulces que parecen temibles haciendo sombras.
  • Ilustraciones: ¿qué ilustración le gusta más al niño, y por qué?

Edades: a partir de 4 años.

¿Dónde está el pastel?

Título: Ónde estáo bolo?/¿Dónde está el pastel?

Autor: Thé Tjong-Khing

Editorial: Caminho.

Precio: 15€.

Resumen: Es un libro sin texto, sólo imágenes.

Comienza con unas ratas robando una tarta y escapando con ella, mientras sus dueños (señor Perro y señora Perra) les persiguen, a lo largo de todo el libro, por diferentes ilustraciones. Empiezan atravesando un bosque, un río con piedras, unos montes, prado abierto, palmeras… hasta que lo recuperan.

A lo largo de esas ilustraciones se van desarrollando historias paralelas, que hay que estar muy atento para verlas. El libro viene a tener como 15 lecturas:

Las ranas que juegan al fútbol, y en un momento dado golpean a un gato, que se lleva el balón, golpea a los pobres niños-rana, suelta el balón sin querer, y finalmente se enamora.

La mamá pata y sus patitos.

La familia cerdo.

La niña conejo que pierde su muñeco.

La pareja comadreja y su botella de vino.

El camaleón.

La cigüeña.

A lo largo de las páginas muchos personajes pierden cosas y otros aparecen con ellas. A la señora perra se le cae una manopla que recoge otro, igual que la conejina pierde su muñeca, que realmente porta la perra y al final del libro lo recupera. La comadreja suelta su bolso y la coneja lo lleva, la cigüeña salva al cerdito, los camaleones se encuentran, el globo que pierden el cerdito se lo devuelve un dinosaurio…

Y todos acaban comiendo el pastel. Y, de algún modo, recuperando y encontrando lo que habían perdido.

Hasta el amor.

Es muy tierno el final, y hay que fijarse en todos los detalles.

Por ejemplo, y para darle más jugo, os propongo estas preguntas:

¿Quién lleva al patito perdido?

¿Qué uso se le da al final a las manoplas?

¿Qué pasó con el vino?

¿Por qué tiene la gata la nariz vendada?

¿Cuándo perdió el muñeco la conejita?

¿Qué pasa con el sombrero de la gata?

¿Recuperan el balón las ranas?

¿Qué fue de la serpiente?

Edades: a partir de 4 años.

Las aventuras de Esteisi y Pimiento

..

Título: Las aventuras de Esteisi y Pimiento.

Autor del texto e ilustraciones: Juan Feliu.

Editorial: Takatuka.

Precio: 4’5€.

Resumen: Las Aventuras de Esteisi y Pimiento llegaron a nuestras manos este verano, justo cuando nos íbamos de viaje en agosto. Eran tres libritos pequeñines, finitos, ideales para llevar en la furgoneta por su ligerísima ocupación.

Los libritos vienen con dos historias cada uno, y son como reversibles: una empieza por un lado del libro, y hay que voltearlo para leer la otra. Así, “Estéis y el mejor sitio de la clase” va con “Esteisi no se quiere duchar”; “Esteisi va a la playa” va con “Esteisi se hace pipí en la cama”; “Esteisi tiene piojos” va con “La increíble historia de los ponis habladores”, en la que nos explican el origen de Pimiento.

Sí, Pimiento es un pony. Hablador. Mejor amigo de Esteisi.

Las historias de Esteisi y Pimiento tienen todas la misma estructura, lo que, cuando llevas varias, hace que se ahonde más en su vis cómica.

Esteisi funciona muy bien precisamente gracias a esa estructura:

Ella siempre se levanta contenta (hay que decir que en la página izquierda nos narran y en la página derecha nos ilustran, con diálogo generalmente hilarante).

Hace algo genial (como desayunar cuchi frutis, hacer yoga, prepararse con sus manguitos para ir a la playa…).

Pero de repente ocurre algo “dramático” (tiene piojos; le van a lavar la cabeza; unas niñas se ríen de ella; la separan de su mejor amiga; sus hermanas se ríen de ella).

“Esteisi pensó que no podría soportarlo” (y en la página derecha, Esteisi dice “NO PUEDO SOPORTARLO”).

“Su fiel amigo Pimiento intentó consolarla” (Pimiento suele decir alguna absurdez para animarla, y las risas están aseguradas).

Pero a Esteisi se le suele ocurrir una idea (“Tengo una idea”, grita ella, a veces asustando a Pimiento o al lector).

En la siguiente página, vemos los entramados de Esteisi para llevar a cabo esa idea. Suele incluir el ir a un chino, a una farmacia, o pedir ayuda a más ponies habladores.

… “Y Esteis volvió a ser feliz”: el final siempre es el mismo. Esteisi ha tenido una idea loca, loca. Puede ser desalojar a todo un colegio para cambiarse de sitio en el aula. Puede ser montarse encima de un caballo para ir encima del agua sin manguitos (pero no nadando). Puede ser inundar el cuarto de sus hermanas. Puede ser quedarse calva PARA NO TENER PIOJOS.

Las ideas de Esteis son locas, inefectivas… pero a ella le valen. Tanto, que mientras el resto de protas se queda estupefacto (suelen ser sus odiosas hermanas o las niñas burlonas), ella se ve triunfadora y acaba con su “¿quién se ríe ahora, eh? JIPILICHIS”.

Opinión Personal: no sabría definir qué es lo mejor de Esteisi. Podría decir que su originalidad en el personaje (lleno de matices) o en la extraña mascota que le acompaña (más bien fiel amigo), pero creo que me quedaré con sus sentido del humor.

Esteisi y Pimiento son graciosísimos. Son graciosísimos, insisto, en su estructura. Lo son también en la locura de sus diálogos. En la presentación de las ilustraciones. En los diálogos. En la repetición de las fórmulas. En el grito final de Esteisi. En sus ideas.

Funcionan genial si se leen en voz alta. Son libros para ser interpretados y no parar de reír.

Pero quizás lo que más me gusta de Esteisi es que ella sufre. Ella lo pasa mal. No es una protagonista que pase de todo, que sea tan fuerte que las opiniones de los demás le den igual.

Esteisi sufre cuando sus hermanas se ríen de ella, cuando las niñas malas se burlan de que todavía lleva manguitos (ojos llenos de lágrimas). Sufre tanto que cree que no puede soportarlo. Es más, lo verbaliza.

Hay un amigo que intenta consolarla.

Esteisi, como todos los niños, sufre.

Pero inmediatamente Esteisi se levanta. Esteisi tiene una idea. Una idea que para ella es válida.

¿Y lo es?

Pues por supuesto, porque al final de sus historias Esteisi siempre está feliz. Lo mejor de todo es que no parece haber dado ningún merecido a nadie (en una de las historias se queda calva, en otra desde luego que no aprende a nadar…) Pero ella está feliz, ella cree en sí misma y en su solución.

Así que Esteisi también me gusta porque enseña a los niños que es normal sentirte mal por las burlas de otros. Es normal que sea un drama que te separen de tu mejor amigo o que te vayan a lavar el pelo. El niño empatiza.

Pero también le enseña que, aunque parezca que no se puede soportar… sí que se puede. Es más, se supera. Y uno puede hacer como Esteisi: tener una idea loca para ello.

Al final del libro (o en el medio, según se mire) viene con explicación de los personajes.

Edades: a partir de 4 años.

Lota la Cachalota

Título: Lota la Cachalota.

Título Original: Lota, la catxalota.    

Traducción del catalán: Roser Rimbau.

Autora del texto: Roser Rimbau.

Autores de las ilustraciones: Colectivo Rosa Sardina: Elena Val, Teresa Guilleumes Morell, Sonia Estela Guerra, Cristina Sabaté, Belén Loza, Alba Ginesta Ferrer, Maria Josep Figueroa Naquji, Imma Palahi, Natsumi Noma, Lydia Garrido Lafuente, Raquel SanSan, Leocadia Casamitjana.

Editorial: Takatuka.

Precio: 15€.

Resumen: “Día tras día, ola tras ola, el mar estaba cada vez más sucio. Lota, la pequeña cachalota, estaba muy intrigada. ¿Qué hacía TODO ESO en su casa? ¿De dónde había salido?”

Vemos, en una bonita ilustración de collage, a la protagonista de nuestro cuento, una pequeña cachalota amarilla, observando con consternación envases de plástico (aceite, flanes, bolsas, bastoncillos, latas) en el mar.

Lota busca a su amigo Malacú, un cangrejo, para ver si él sabe algo… pero el pobrecito está semienterrado en un montón de basura (las ilustraciones alternan el bello paraje del fondo marino con multitud de deshechos).

Lota y Malacú deciden explorar el mar para averiguar quién ensucia… y tienen que acabar desenredando a un cormorán de un red de plástico.

Es el cormorán el que les explica que quien ensucia el mar está en la superficie…

Y nos llevan a un barco. Un barco en el que unos adultos comen y beben de envases de plástico mientras los arrojan alegremente al mar… mientras una niña les mira enfadada.

Esa niña es Sumi, quien, ya en puerto, disfraza a Lota y sus amigos y la lleva a investigar en la ciudad.

“Descubrieron que la suciedad del mar se parecía mucho a los envases de tierra firme”

Así, ven que tetrabriks, latas, porexpán, botellas… conforman el foco del problema.

Siguen observando el mundo. Una fiesta infantil, en un prado… “había plástico por todas partes: en la comida y en la bebida, en los envoltorios, en los globos y en los juguetes… ¿cómo era posible?”.

Acaban en lo alto, en un teleférico, viendo que el mundo, efectivamente, es plástico.

Lota decide pasar a la acción, y hablando “en balleno” pide ayuda a sus amigos (resto de animales marinos), que se emplean a fondo para limpiar: delfines, tortugas, calamares, peces, caballitos de mar… “La ballena ayudaba a la medusa, y el mejillón, a la estrella de mar”.

Todos juntos llevan una enorme mole de basura a la playa. “Satisfechos, ya podían regresas a sus casas”.

El mar limpio.

Sumi y su padre, el marinero, encima de una montaña de basura. “En el océano ya no queda basura, pero ahora nos toca limpiar en tierra firme”.

Y la niña es la que tiene la clave: “¿y si aprendiéramos a no ensuciar?”.

Opinión Personal: ¿Y si aprendiéramos a no ensuciar?

Con esta reflexión finaliza el cuento que nos ocupa. Un cuento sencillo, aparentemente para niños muy pequeños, pero que curiosamente ahonda de un modo profundo en el verdadero origen del problema: la existencia del plástico.

El cuento tira del hilo de la suciedad para echar la culpa no sólo a los que arrojan cosas al mar, sino también a los creadores del plástico. Nos echamos las manos a la cabeza de lo sucio que está el fondo del mar… pero es que nuestro mundo es un espejo.

Hasta en sitios aparentemente bonitos (un cumpleaños en el exterior) el mal está presente.

Vivimos en un mundo de plástico.

Y, o eso se reduce, o no basta con limpiar.

Es un cuento perfecto para que el niño se dé cuenta (y el adulto) en que tenemos que cortar el problema en la raíz: reducir el consumo de plásticos. Dejar de usar tantos envases unitarios. Renegar del plástico.

Aprender, como dice Sumi, a no ensuciar.

Independientemente del mensaje, es un cuento con bastante humor (la cachalota disfrazada, el tiburón con ganas de comerse al pulpo…) y unas ilustraciones muy vigorosas y alegres, de collage. Curiosamente, el hecho de que la basura sea collage hace más fácil y rápida la identificación de lo que en la vida real usamos alegremente, para luego acabar en el mar.

A todo lo anterior hay que añadir que es un libro creado por trabajo colaborativo: 12 mujeres que componen el Colectivo Rosa Sardina.

Recursos didácticos:

  • Comprensión: ¿por qué está el mar tan sucio? ¿Qué hace Lota?
  • Comprensión: ¿lo hace sola? ¿O con ayuda? ¿Sabemos algo de la colaboración? (relacionarlo con las autoras de las ilustraciones)
  • Conocimiento: qué animales viven en el mar y cuáles aparecen en el cuento. Qué animales le gustan más al niño.
  • Ilustraciones: hablarle del collage. Manualidades: hacer un collage.
  • Juego: abrir la nevera y/o la despensa y ver qué envases tenemos de plástico, y si son realmente necesarios. Llevar al niño al supermercado y hacer lo mismo. Buscar medios más sostenibles.

Edades: a partir de 2 años.

LA BAÑERA

Título: La Bañera.

Autora del texto: Lisa Biggi.

Autora de las ilustraciones: Paloma Corral.

Editorial: Takatuka.

Precio: 13€.

Resumen: Encuadre de la puerta de un baño, en el que se ve a una mamá llamando a su hijo a meterse en la bañera (con ella), y el niño “no puedo mojarme, soy un extraterrestre”

La madre le va desvistiendo para introducirle en la bañera mientras el niño la introduce a ella en otros mundos, relacionándolo con los útiles que se utilizan en un baño.

Así, nos encontramos con una ilustración a la izquierda de unos aceites, y a la derecha, de un astronauta en el espacio exterior

A la izquierda la alcachofa de la ducha enroscada, a la derecha un bombero utilizando una manguera.

A la izquierda una esponja, a la derecha el niño disfrutando dentro de un coche de un autolavado.

A la izquierda jabón líquido y espuma, a la derecha un submarino e icebergs.

A la izquierda piedra pómez, a la derecha niño entre rocas y cangrejos.

A la izquierda un peine, a la derecha un buzo.

A la izquierda  la toalla arrugada, a la drecha el niño haciendo de pirata en una isla (piernas de la madre)

La madre saliendo de la bañera, el niño continúa un poco más…

Madre secando y vistiendo al niño, baño arrasado, con los útiles anteriores desparramados por el suelo…

Y volvemos a la ilustración inicial: encuadre del baño desde la puerta, esta vz el niño envuelto en la toalla y acurrucado en el regazo de su mamá.

“Me gusta mucho bañarme contigo”.

Opinión Personal: hay muchos cuentos dedicados a la hora del baño. Es algo que a muchos niños no les gusta, bien porque les da miedo bien porque les incomoda.  Así, muchos relatos están encaminados a hacerle al niño ese baño más atrayente, o al menos a recordarle, didácticamente, que es necesario.

Pero aquí nos encontramos con otra visión: baño compartido con la madre. Baño placentero.

El baño es visto como un cúmulo de posibilidades, como una continuación de la imaginación desbordante durante el día. La mamá prepara el baño, el niño la observa desde la puerta.

Ella le mete en la bañera, él la mete en su mundo. Así, mientras usa todos los aditamentos para un baño largo, mientras le lava el pelo, le aclara con la manguera, pone aceites y cosas, van pasando un rato juntos, un rato de placer y relax.

El baño es visto como una excusa para la imaginación, sí, pero también como una unión de los dos mundos, del mundo adulto y del mundo infantil. Un mundo donde madre e hijo se relajan, disfrutan, se hacen mutua compañía, alargan el placer (es muy representativa la ilustración de las piernas de la madre). Se conocen un poco.

La habitación del baño acaba hecha un asco, sí, pero ¿qué importa eso? Ellos se han bañado. Ellos han disfrutado.

Y como lector, cerrando el cuento con ese final tan perfecto atisbando esa estampa familiar desde el quicio de la puerta, sentimos un poco de envidia, y ganas de meternos con nuestros pequeños en LA BAÑERA.

Y disfrutar de ellos antes de que el tiempo nos los lleve.

Recursos didácticos:

  • Imaginación: Comparar las ilustraciones de la izquierda con las de la derecha. ¿Qué cosas se le ocurren al niño para jugar?
  • Memoria: ¿puede enumerar el niño los útiles que han ido desgranando para el baño?
  • Vocabulario: ¿sabe lo que es una piedra pómez? ¿Y un aceite para el baño?
  • Conocimiento del niño: ¿le gusta bañarse? ¿Le da miedo lavarse el pelo? ¿Le asusta la ducha?

Edades: a partir de 2 años.

Feliz Día del Libro 2020

Es curioso (o no tanto). Llevamos 6 semanas de confinamiento y lo que yo pensaba que sería un tiempo para escribir y actualizar el blog, ha sido un tiempo de teletrabajo, deberes, manualidades con mis hijos y actualizar el otro blog (de la AMPA, en el que nos ocupamos de que todos los niños tengan acceso a ordenador y a sus tarjetas comedor).

Al final, está siendo un tiempo de mucha actividad y poca contemplación, poca meditación.

Quiero parar un poco y en este 2020, en este Día del Libro, recomendar las lecturas que a lo largo de estos años de infancia de mis hijos, más me han gustado:

Arroz, agua y maíz:

Ahora que tenemos que estar más implicados (porque formamos parte de ella) en la Educación de nuestros hijos, en sus tareas, en lo que hacen día a día… éste es un libro ideal para enseñarles diferentes formas de ver el mundo, de enterarse de otras culturas, y de dar un repaso a las variadas modalidades de la poesía (disponible en la nubeteca de Pintar-Pintar).

Bolso de Niebla:

María Rosa Serdio es una autora de obligada referencia en cualquier antología o recomendación. Podría decir muchas cosas de este ejemplar, pero comentaré la más sencilla: es precioso. Para disfrutar de la lectura, de la sensibilidad, de la poesía… de las ilustraciones (disponible además en la nubeteca de Pintar-Pintar).

El cambalache:

Soy fan de Jan Ormerod, y por eso compré este libro (aunque no son sus ilustraciones). De esos cuentos con muchísimo humor, para intentar paliar los celos entre hermanos, y descubrir que, después de todo, no están tan mal. Otro que nos encanta es El niño nuevo

Cuéntamelo todo:

¿Te hacen preguntas sobre el sexo? ¿No sabes cómo contestar y además, encerrados en casa, no tienes escapatoria? Este libro. No hay nada más completo. Y, además, te enteras de cosas. Otro relacionado con esta temática, que es divertido, interesantísimo, ameno y súper completo, y además de la misma editorial (Takatuka), es éste: La vida amorosa de los animales

El dragón de la chimenea:

Emponderamiento (disponible en la nubeteca de Pintar-Pintar).

El Viaje:

Ahora que estamos confinados en casa (y pasándolo algo mal) es un libro perfecto para desarrollar esa empatía en situaciones muchísimo más difíciles que ésta. Las ilustraciones, además, son perfectas.

El viaje de mamá

Perfecto por si alguien de la familia no puede estar ahora con nosotros

Gato Guille y los monstruos:

Durante muchos años, el cuento favorito de mi hijo mayor. A mí me sigue cautivando la historia de amor de este niño con su mamá, a la que mete miedo para estar con ella.

Harry Potter:

Pinchad en el enlace, y veréis porqué Harry Potter estará siempre en cualquier lista de recomendaciones literarias.

La araña hacendosa:

Otro de los cuentos favoritos de mis hijos, y además es de Eric Carlé. Este cuento da para años, puesto que es un juego, enseña sobre animales, es cíclico… Eric Carlé en estado puro.

La isla del abuelo:

Es una de mis lecturas favoritas. Desde luego, el libro que mejor habla sobre la muerte y la despedida. Si los niños están pasando por un proceso similar (o los adultos) no puedo recomendar cuento mejor.

La tortuga Todavabién:

Lectura imprescindible SIEMPRE, pero sobre todo ahora. Nos recuerda la importancia de preocuparnos por el mundo de modo global y solidario, aunque sea por egoísmo: a la larga lo pagaremos.

Lo que no vio caperucita roja:

Un libro diferente, en ilustraciones, perspectiva…

Madlenka:

Justo ahora que no podemos salir de casa, nos viene bien conocer a Madlenka, que recorrió todo el mundo en una tarde, dando simplemente una vuelta a la manzana.

Malo:

Obra maestra. Takatuka.

Míster Magnolia:

Quentin Blake, poesía, alegría… y enumerar que podemos ser felices hasta faltándonos una bota.

Mitos de Asturias:

Con este volumen, además de disfrutar de buena literatura e ilustraciones, damos un repaso por los mitos de Asturias. Perfecto para dar clase de Cultura Asturiana (disponible en la nubeteca de Pintar-Pintar).

Nueve Cuentos Azules:

9 cuentos, cada uno de ellos diferente al anterior. Temática amplia. Con este volumen cumples muchos deseos (disponible en la nubeteca de Pintar-Pintar).

Podrías:

Más necesario que nunca.

Rojo. Historia de una cera de colores:

Para explicarles lo que conlleva una etiqueta.

Sapo y sepo:

¿No habéis leído todavía a Sapo y Sepo? Pues uno no puede vivir sin ellos…

Te quiero igual:

Ahora que estamos todo el día en casa, y estresados, y puede que riñamos un poco más de la cuenta los papás, o que se porten peor los niños, este libro es perfecto para recordarles que eso no influye en nuestro amor. Y viene con actividades.

¿Qué ves?

Para desengancharnos del móvil y engancharnos a la realidad.

Amorina Motosierra:

Para reírnos (disponible en la nubeteca de Pintar-Pintar).

Lola se va a África

Todos queremos escapar de nuestra realidad, como Lola. ¿Se daría alguien cuenta si nos vamos?

Poemas de la Oca Loca:

No puede faltar Gloria Fuertes.

La casa de Tomasa:

Completísimo. Lo tiene todo.

La carta:

Desde que empezó el confinamiento valoro más (al quedarme menos) las hojas de papel.

 

 

 

Y de repente se fue la luz… de la luna

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Título: Y de repente se fue la luz… de la luna.

Autor del texto: Xavier Frías Conde.

Autora de las e ilustraciones: Laufer.

Editorial: Pintar-Pintar.

Precio: 15€.

Resumen: En el reino de Lendataria (imagen de un pueblo por la noche, parece medieval) la luna había desaparecido del cielo.

Todo el mundo desesperado (excepto los hombres lobo).

El rey (llamado Migaja III, y que además es algo burrete), a instancias de su consejero (muuuucho más listo que él) invoca a la población a que encuentren una solución.

Van a dar una recompensa buenísima: cien monedas de oro, mil de chocolate, un diccionario para entender a los jabalíes y una silla para poder montar un elefante.

Comienza la sesión de los solucionadores: primero aparece un mago que les propone cambiar el pueblo de sitio hasta llegar a uno donde se vea la luna… pero no sabe cómo cambiar el pueblo, evidentemente.

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Luego llega otro que les da una receta de cocina… porque cree que está en un concurso de cocina.

“Pero de repente, una mujer vestida normal, con una vara con luz en un extremo, alzó la vara hacia la luna y la luz se dejó ver por el horizonte ya brillando”.

Todo el mundo se volvió loco con esa mujer. Tenía que ser maga. La agasajaron, la felicitaron, la ensalzaron… pero ninguno la escuchó.

Querían nombrarla consejera, jefa o algo importante. Pero ella no quería. Porque ella sabía la verdad.

Era una farolela, cuyo trabajo era encender las farolas por la noche, y se había percatado de que a la luna se le había apagado la mecha. Tan simple como eso.

Así que por la mañana temprano se marchó del palacio real, de puntillas, y volvió a su vida de farolera. Eso sí, atenta cada noche a que la luna no se volviera a quedar sin luz.

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Opinión Personal: niños con ojos abiertos y silencio absoluto escuchando embelesados este cuento que aúna humor (muchísimo) con una historia “antigua” pero muy actual.

Todo el cuento ocurre por la noche. Todas las ilustraciones están en negro y su gama (morados, violetas) en los que contrastan los amarillos de las casas de la gente (ellos son la luz) y la llama naranja, como su pelo, de la farolera.

Es un cuento antiguo, como digo, en el que se cumplen las premisas de las narraciones orales de siempre: un reino lejano, un problema, un rey que ofrece una recompensa, una sucesión de soluciones, hasta que alguien (siempre el más inesperado) llega con ella (generalmente, como en este cuento, en tercer lugar).

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Pero este cuento tan “clásico” viene con novedades: el humor (la alusión a los hombres lobo); el rey que es abiertamente tonto pero tiene un consejero más listo; el tipo de recompensa; los solucionadores (que son desenmascarados de inmediato, mientras en el cuento clásico se tarda algo más); la heroína (mujer)… y el final.

Es ahí donde estriba la gran diferencia con la narración de siempre: la heroína no se queda en Palacio. No es casada con un príncipe, no sube de categoría social.

La heroína, que en todo momento se mantiene anónima, prefiere seguir con su vida, y sin pompa ninguna se va…

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Y al irse sin explicación no explica (al pueblo) la solución. Nos la explica a nosotros, los lectores, que aprendemos varias cosas:

  • Que el reino buscó soluciones… sin buscar causa ninguna.
  • Que las explicaciones lógicas son más plausibles que las mágicas.
  • Que todos los oficios, sin excepción, son importantes.
  • Que la gratificación puede (y debe) ser personal, del trabajo bien hecho, no de un premio constante (quizás ésta sea la más valiosa lección).

Nunca unas ilustraciones tan oscuras fueron tan bonitas y divertidas.

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Recursos didácticos:

  • Discurrir: ¿qué solución se le hubiera ocurrido al niño para que la luz de la luna volviese?
  • Meditar: ¿y si lo que hubiese faltado fuese la luz del sol? ¿Qué consecuencias traería?
  • Conocimiento: ¿importa que la luz de la luna desaparezca? ¿Es menor importante que el sol? Hablarle al niño de las mareas, por ejemplo.
  • Memoria: ¿se acuerda el niño de cuál fue la recompensa? ¿Es capaz de enumerarla? ¿Le parece útil?
  • Juego: ¿qué más cosas hubiera ofrecido él de recompensa?
  • Conocimiento interno del niño: ¿le hubiera gustado a él dar una solución? ¿Y que le premiaran? ¿Se hubiera quedado a vivir en palacio o se hubiera ido?
  • Arte: dibujar y colorear algo con colores oscuros, como en el cuento, a ver si queda igual de bonito.

 Edades: a partir de 4 años.