El sombrero que voló

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Título: El sombrero que voló.

Autor del texto: José Carlos Román.

Autora de las e ilustraciones: Mónica Carretero.

Editorial: Pintar-Pintar.

Precio: 15€./2’90€ en flip-book, que además viene con el cuento grabado en voz alta por el autor.

Resumen: “La señora Filomena/ha salido de paseo/con el traje de domingo/y un elegante sombrero”.

Imagen coloridísima de la señora Filomena, en un parque, y un montón de variopintos personajes admirándola al pasar.

Pero de repente el viento sopló/ y el elegante sombrero voló” (este verso se repetirá, siempre solo en la ilustración, a lo largo del cuento).

Primero cayó cerca de unos ratones, que consideraron que podía ser una buena casa. Construyeron dos pisos (habitaciones arriba; cocina-salón abajo), y allí estaban tan felices, el papá cocinando y atendiendo al bebé (ojo al dato) y el resto de la familia vagueando.

Pero de repente el viento sopló…”

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Unas pulgas se hacen con él, y montan nada más y nada menos que un circo (la verdad que la copa del sombrero sirve muy bien de carpa), y es lo que nos muestra la imagen, que no tiene desperdicio en ninguno de los milímetros que la componen (tampoco los versos). Dan mucho juego.

Pero de repente el viento…”.

Ahora unas ranas lo utilizan de barco, o de balsa, puesto que perezosas se tumban en él.

Pero de repente…”.

Cerca de un conejo blanco/fue a parar este sombrero/que se dio tremendo susto/ante tan curioso objeto”.

El pobre conejo huye, creyendo que le van a hacer desaparecer como en los números de magia.

Pero de repente…” (esta imagen es especialmente hermosa, con el ocaso. Tened en cuenta que va pasando el día, parece. O los días).

El sombrero se le clava a un pequeño erizo, que llora. Su mamá se lo quita (y le lanza furibundas miradas al sombrero mientras éste vuelve a volar con el viento).

Al Polo Norte llegó/cayendo junto a una foca”. Éstas, confundiéndolo con una pelota, juegan con él. Hasta que vuela.

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Y el sombrero vuela, y vuela, viviendo mil aventuras.

Hasta que un día entra por la ventana de una habitación, cayendo encima de una mujer que se está preparando frente al espejo. ¡Y resulta ser la Señora Filomena!

Se ha cumplido un ciclo.

Y como el viento nunca más sopló/ el elegante sombrero allí se quedó”.

Opinión Personal: En nuestra casa somos fanáticos de la poesía. No es casual que a los niños pequeños les encante. Les gusta el orden, lo repetitivo, lo que ayuda a memorizar o puede ser convertido, con música, en un canto.

Este cuento, entonces, nos brindó todo eso y más. Las rimas son buenas, simpáticas. Se repite un verso cada poco (otorgando al cuento de una estructura repetitiva pero circular, haciéndolo perfecto). La sugerencia de qué le ocurrirá al sombrero más adelante te hace avanzar con celeridad, pero los infinitos detalles de las preciosistas/coloristas/inusuales ilustraciones te obligan a deneterte. El niño quiere avanzar para ver qué le ocurre al sombrero, y celebra, al final, que regrese con su legítima dueña.

La idea de que el sombrero, dependiendo de a quién se encuentra, sea una u otra cosa, es un recurso literario y estilístico que sirve para ahondar en la imaginación de los niños.

Así pues, tenemos un cuento que se lee con gusto y celeridad, por un lado, pero que necesita de reposo por otro (las ilustraciones). La conjunción perfecta.

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Recursos didácticos:

  • Comprensión: ¿ha entendido lo que ha pasado? ¿Por qué el sombrero ha vuelto a Filomena?

  • Ilustración de los ratones: ¿Le ha gustado al niño que lo hayan convertido en una casita? Ir señalándole las cosas que han añadido los ratones. ¿Se fija que es el papá quien cocina y atiende al bebé? (si el niño tiene somatizado que los padres hacen eso, ni señalar ni darle importancia). ¿Cuántos son en la familia ratón?

  • Ilustración del circo: comparar la forma del sombrero con una carpa de circo. Explicar qué es el circo y qué está haciendo cada una de las pulgas (el niño puede no tener ni idea de lo que es un circo).

  • Observación: las ilustraciones están llenas de objetos/seres. Me recuerdan (no en el estilo, ojo) a las de Teo, ya que tienes que fijar tus ojos en multitud de detalles. Es un sitio para detenerse en el que se pueden señalar muchas cosas al niño (hay una ratona que baila; una rana que llora; una foca enfadada).

  • Comprensión: explicarle la magia para que entienda la huida del conejo.

  • Conocimiento interno del niño: ¿cuál ha sido la ilustración/historia que más le ha gustado y porqué? (a mi hijo la de las focas).

  • Juego: ¿qué otras utilidades puede tener el sombrero? ¿Se le ocurre alguna?

  • Juego (relacionado con lo anterior): dibujemos nuestra propia idea.

  • Poesía: ¿le gusta al niño la poesía? Repasar bien las rimas con él.

Edades: a partir de 4 años.

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