Conociendo a Junie B. Jones

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¿Qué leen ahora los niños cuando empiezan a leer? Cuando ya leen libros, cuando leen solos, cuando pasan a quedar inmersos en la historia y no tanto en los dibujos. Hablamos del primer año de primaria, hablamos de los 6-7 años.

Yo leía la serie azul del Barco de Vapor (sigue existiendo, con diferentes autores), leía El Pampinoplas, El Secreto de la Arboleda… pero también leía colecciones de tapa dura, una especie de sagas muy ñoñas pero muy populares. Enganchaban: Los Felices Hollister, Los Gemelos Bobsey, Los 7 Secretos (para Puck o Trixie tendrían que pasar unos años).

¿Qué leen ahora?

Tengo la suerte de tener unas sobrinas mayores que mis hijos, que además viven al lado, y una cuñada dispuesta a aconsejar y pasarme libros.

Me dice que la colección que Irene (así se llama mi sobrina) devora tiene como protagonista a una tal Junie B. Jones (la autora se llama Barbara Parks) y me llevo a casa los dos primeros ejemplares (tendría que haberme llevado 5 porque son increíblemente cortos). El primero de la colección, “Junie B. Jones y el autobús apestoso” lleva vendidos 123.000 ejemplares. Es un best-seller, es todo un éxito, es algo que los niños leen.

Tienen un formato pequeñito, muy apañado. La cubierta es dura, con un fondo de cuadros (de diferente color, según el libro, y que se repite en la contraportada correspondiente), un bajo en color rosa fuerte, y el nombre de la niña sobre fondo plata en la parte de arriba.

Es un libro, no un cuento, a pesar de tener ilustraciones, pero son pocas. El color de la letra de cada libro es diferente: en “El autobús apestoso” es verde, como los cuadros; en “Tiene un hermano monísimo” es crema, como los cuadros también (y como los dibujos). Personalmente preferiría el negro, menos dañino para la vista. No creo que haga falta tanta floritura para que el niño lea.

Son unas 80 páginas divididas en 9-10 capítulos. Pero no os engañéis, no son 80 páginas “de verdad”, puesto que la tipografía viene en tamaño grande y con mucho margen. Cada capítulo tiene entre 400-500 palabras (para que os hagáis una idea, esta reseña tiene 1.500, así que ocuparía un tercio del libro). Así que tienen la extensión perfecta para primeros lectores (otra cosa es que vendan estos ejemplares a 9 euros: me parece carísimo pero sospecho que con ese precio pagamos la brillante portada y el color de las letras).

Empiezo a leer. ¿Con qué me encuentro?

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Me encuentro con una protagonista niña, de unos 6 años, calculo (acaba de empezar el colegio, así que la sitúo en lo que vendría a ser Primero de Primaria). Relata en primera persona, lo que hace la narración más cercana.

Se llama Junie B. Jones (muy sonoro si lo pronunciamos a la inglesa), y la B. es importante, porque le gusta que sea pronunciada (esto se repetirá varias veces a lo largo de los libros, y de hecho, en España a la serie se la conoce como “Yuniviyons”.

El primer libro trata de un problema: Junie B. empieza el cole, cosa que no le preocupa demasiado (la Seño tiene buena pinta; no parece una niña tímida sino más bien al contrario)… pero ha de ir en autobús. Eso ya le da un poco más “respeto”. El autobús huele fatal, no conoce a nadie, hay niños de muchas edades y ninguno se porta muy bien con ella (una niña a la que se acerca le dice que el sitio está ocupado, otro niño directamente se va). Los niños no se tratan idílicamente, por lo que vemos.

Así que Junie, después de pasar un día en el cole (en el que no le pasa nada malo pero tampoco es tan genial como pensaba), se escaquea para no volver en autobús. Vamos, que ni vuelve (se esconde en el cole, la monta un poco, y al final, por supuesto, la encuentran).

El libro está bien porque el problema del autobús es real: es un sitio donde los niños están solos, sin sus padres, pero todavía sin la protección de una maestra. Los niños pequeños, además, suelen ser más bien antipáticos con otros antes que simpáticos (que es lo que le ocurre a Junie. No es que la traten mal, es que no tienen cuidado: la pisan, no le dejan tocar sus cosas…). Ese pequeño mundo está bien reflejado: los pequeñajos también tienen sus avatares, sus problemas. A nosotros nos pueden parecer chorradas, pero realmente no lo son: entendemos que el viaje de Junie no ha sido muy agradable, igual que lo entiende el lector.

El libro tiene bastante sentido del humor (hombre, un poco tontorrón, la verdad, pero supongo que efectivo). Y además, los padres y la profesora riñen a Junie (o sea, que no hay un final idílico), pero terminan por hacerle caso o buscarle una solución (entonces Junie no tuvo tan mala idea, al fin y al cabo).

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El segundo libro me divide. Resulta que Junie acaba de tener un hermanito, y oye cómo su abuela lo describe como un niño “muy mono”. Así que Junie llega al cole contando (convencida) que su hermano es un mono. A mí se me hace muy difícil creer que una niña de 6 años pueda cometer ese error.

Por otro lado, las amigas de Junie (que tanto se llevan bien como pasan a odiarse en una fracción de segundo) tienen muchísimo interés en ver a ese hermano mono. Pero porque es mono, no porque sea bebé (esa parte me resulta simpática), así que Junie saca tajada de la situación y consigue que las niñas le den sus objetos más preciados: collar, botas… por supuesto el enredo se deshará y Junie será obligada a devolverlo todo.

Estamos, pues, ante una protagonista que no se ha portado bien. Estábamos acostumbrados a los protagonistas niños que, con buena intención, se meten en apuros (Guillermo Brown o nuestra Celia son claros ejemplos de ello). Pero no es el caso de Junie B. Jones, que directamente se porta mal en este libro. No fatal, pero vamos, hace algo bastante reprensible desde el punto de vista moral. Pero a la vez algo bastante habitual en los niños, que están, a estas edades, desarrollando la empatía y muy absortos en sí mismos, en su egocentrismo.

Así pues, ¿me gusta Junie B. Jones? Puntos a favor:

  • Es entretenido.

  • No es ñoño (frente a Los Hollister o Los Gemelos Bobsey, que lo eran. Y mucho).

  • Es realista: lo es en cuanto a personajes (los niños se portan como lo hacen los niños; Los Hollister, desde luego, no lo hacían) y avatares: las peripecias de Junie son del día a día, no se dedica a resolver un misterio como hacían los Gemelos Bobsey (claro que eso puede ser un punto en contra, según como se mire).

  • La niña está conseguida: no es una niña ejemplar, no es súper buena, no se porta excesivamente bien… es normal. Tiene defectos. Le pasan cosas. La riñen. Entiendo que los lectores se sientan cercanos a ella.

  • Tiene sentido del humor.

  • Al final viene una especie de glosario o diccionario específico de Junie, dando un repaso al vocabulario pero también explicando un poco su mundo. No está mal.

  • Gusta a los niños. Es un súper ventas, así que los niños lo leen. Eso es un mérito tan grande que creo que invalida cualquier fallo que le podamos ver al libro.

  • Es libro-libro. O sea, que no es libro-juego ni pasatiempos. Es libro.

Puntos en contra:

  • El precio. Claro que se puede sacar en la biblioteca (de hecho, aconsejo que se haga).

  • El color de la tipografía. A mí me resultó molestísimo (claro que yo tengo 40 años, no estoy dentro del target del lector esperado).

  • Creo que la portada está enfocada para “niñas”. A mi hijo le echó para atrás tanto rosa y tanto brillante (cierto que ése es problema de mi hijo. Y mío, al no saber inculcarle que eso da igual). Pero siendo sinceros, la editorial lo hace por algo. Lo enfoca a niñas probablemente porque se supone que son mejor lectoras. Personalmente creo que es una pena: al leérselo en voz alta a mi hijo, le gustó. Se sintió identificado con Junie. Pienso que se desaprovechan posibles lectores (en masculino).

  • Infantilismo: sí, cierto, está dirigida al público infantil. Pero, para mi gusto, demasiado infantil para la edad a la que está enfocada. ¿En serio un niño de 6-7 años puede creer que un bebé “monísimo” es un bebé del mono animal? Determinadas expresiones de Junie, como “todo-todísimo” también se me hacen un poco “niñatas”.

  • Términos mal escritos intencionadamente (nos avisa de que están mal escritos, ojo), como “tubo de escaparse” en lugar de tubo de escape, o “misculpa” en lugar de disculpa. Debe de ser manía mía, simplemente. A mí no me gusta, lo encuentro forzado.

En su defensa diré que son un montón de libros y yo sólo he leído dos. Qué sabré yo. Qué sabe nadie.

La colección Junie B. Jones está editada, en España, por Editorial Bruño.

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