Lola se va a África

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Título: Lola se va a África

Título original: Loula is leaving for Africa

Autora del texto y las ilustraciones: Anne Villeneuve

Editorial: BiraBiro.

Precio: 15€.

Ilustraciones originales en tinta y en acuarela

Resumen: Lola es una niña a la que sus tres hermanos trillizos acaban de molestar (zancadilla, risas), a ella y a sus dos objetos más preciados: un juego de té y un gato de trapo.

Lola está harta, se enfada muchísimo, y decide irse de allí. “Me voy a África”. Hace la maleta (guarda dentro el juego de té y su dibujo favorito, en el que aparecen ella y el gato), coge a su gato, y se marcha (con un nubarrón instalado encima de su cabeza, por cierto), no sin antes avisar a su madre (cantante de Ópera que está practicando) y a su padre (¿creador de bigotes? ¿artista? ¿peluquero?). Ambos la ignoran.

Lola, enfadadísima, sale de casa y sube al primer árbol que encuentra (sin salir del jardín), pero el chófer de su madre le pregunta, y le informa que África no es ese árbol, que África está muy lejos (hasta saca mapa real), y que para llegar hay que ir en barco. El coche puede ser un barco.

Y Lola monta en el barco/coche.

Llegan a una selva (nosotros sabemos que es un parque). Allí se pierden, ven una jirafa (caballo), preguntan por los ríos, ven chimpancés (niños jugando), atraviesan desierto, montan en caello (balancines), comen bocadillo de saltamontes (helado), y atraviesan un río con pirañas en barco (patinete) para llegar sí, finalmente, a la ansiada África (una islilla en medio del parque. Justo ahí desaparece el nubarrón de Lola). Allí toman el té los tres (Gilbert, Lola, el gato), y en silencio y buena armonía miran el atardecer de África, “el más bello del mundo”.

En cuatro imágenes vemos que se hace de noche.

Estoy cansada”, admite Lola.

Y Gilbert, en brazos, la lleva a casa. “No está muy lejos”.

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Opinión Personal: cuento sencillo con carga emocional profunda. Lola está harta, estresada, y sola. Es una niña que se dispone a jugar tranquilamente con sus juguetes favoritos, a los que parece tener gran apego (los lleva a África), y tres hermanos (iguales entre ellos, unidos), le gastan una jugarreta pesada. Lola está apartada de ellos (lo que demuestra porqué necesita objetos de apego con tal intensidad), no está unida… necesita una vía de escape. La busca en África (que debe de ser lo más lejano que se le ocurre).

Lola, pues, se regula sola. ¿Está triste/deprimida/harta? Pues ella misma busca la solución.

A pesar de eso, decide darles una última oportunidad a sus padres (oportunidad para que la regulen, para que la contengan), avisándoles de que se marcha. Ni uno ni otro le hacen caso.

El lector comienza a entender mejor a Lola.

Lola no tiene ni idea de dónde está África. Pero Lola tiene miedo. Se marcha sólo al árbol que hay en la finca de su casa.

Ha de ser Gilbert, el chófer (alguien cercano pero no de la familia) el que la ayude.

Él le ofrece África. Él será su acompañamiento, su contención, su regulación.

Salen juntos en un viaje para huir de la monotonía. Un viaje en el que se aunará complicidad (él le sigue el “rollo” en todo momento) con búsqueda de la belleza (“dicen que las puestas de sol de África son las más bonitas del mundo”).

El nubarrón de Lola, a medida que pasa tiempo con Gilbert, disminuye. Y cuando desaparece del todo es cuando se relaja.

Pero al final regresa a casa. ¿Dónde va a ir, sino, una niña de 5 años?

Dice Gilbert que la casa (el hogar) “no está muy lejos”. Es decir, que el hogar puede estar en sitios insospechados.

Es evidente que Lola no lo tiene en ese hogar.

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Para el adulto se hace una lectura agridulce. En todo momento te atenaza el corazón ver que a Lola la está entendiendo un trabajador de la familia (no sus padres), y que no parece que nadie se preocupe por ella en todo el día (regresan de noche, sin avisar). Lola pude tener mamá, papá y tres hermanos, una casa chachi y hasta un chófer… pero está muy sola.

Por otro lado, el cuento tiene humor, está bellamente ilustrado (acuarelas), es sensible…

El niño, si es muy pequeño, puede que se quede solo con la lectura del viaje: les gusta ver lo que ocurre (aunque se extrañan de que nadie riña a Lola por desaparecer), dónde estará África, cuándo se “desenfadará” Lola…

Recursos didácticos:

  • Comprensión: ¿A qué juega Lola con su gato de trapo? ¿Tiene el niño un juguete preferido? ¿Le gusta jugar solo o con más niños?

  • Comprensión: ¿por qué se enfada Lola? ¿Exagera o no? ¿Le gustaría al niño tener hermanos? Si los tiene, ¿le hacen bromas pesadas como los trillizos?

  • Conocimiento: ¿sabe el niño lector lo que significa cantante de Ópera? ¿Qué hace el padre?

  • Observación: señalar la nube de Lola. ¿Cuándo desaparece del todo?

  • ¿Lola se lo pasa bien con Gilbert, el chófer?

  • Imaginación: ¿realmente están en África? ¿Dónde están? ¿El niño también se imagina otras cosas?

  • Comparación: ellos comparan a los niños con monos. ¿Qué más comparaciones podemos hacer? ¿Qué cosas de la casa, por ejemplo, pueden ser un barco?

  • Conocimiento interno del niño: cuando está muy enfadado, ¿qué hace o qué le gusta hacer? ¿Alguna vez ha pensado en escaparse?

  • Observación: fijarse en las cuatro ilustraciones de la puesta de sol (el gato también toma té. En un momento dado, se cae para atrás).

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