Valorar el arte: “Frederick”

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Título: Frederick

Título original: Frederick

Traducción: Xosé M. González Barreiro.

Autora del texto y las ilustraciones: Leo Lionni

Editorial: Kalandraka.

Precio: 14€.

Resumen: “A lo largo del prado, donde las vacas pastaban y los caballos trotaban, había un viejo muro de piedra”.

En ese muro vivía una particular familia de ratones.

El muro estaba cerca de un granero… abandonado, sin gente. Así que no se podían alimentar de él. Los ratoncitos, pues, se acostumbraron a almacenar comida pensando en el invierno: maíz, nueces, trigo, paja… Todos lo hacían.

Excepto Frederik.

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Cuando los demás le preguntaban porqué no trabajaba, él contestaba “sí lo hago, recojo rayos de sol para los días fríos del invierno”

Otras veces, sentado mirando el prado, les señalaba “recojo colores para los días grises del invierno”.

Una vez que parecía adormilado y creyeron que soñaba, contestó “no, estoy recogiendo palabras”.

Por fin llegaron las nieves, y los cinco ratones se metieron en su agujero entre las piedras del muro.

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Al principio había suficiente comida. Estaban bien. Charlaban, incluso.

Pero a medida que el invierno avanzaba, se fueron quedando sin comida. Hacía frío. Tenían pocas ganas de hablar.

Así que recordaron las palabras de Frederik. “¿Y tus provisiones?”.

Frederik les mandó cerrar los ojos mientras se subía a una piedra alta. Les habló del sol, les decía que les enviaba su aliento… y así, los ratoncitos, con los ojos cerrados, parece que empezaron a sentir cierto calorcito (preciosa ilustración en la que las piedras parecen pintadas de amarillo).

También Frederik les habló de los colores: del verde que hay en los arbustos, de los trigales amarillos con sus amapolas rojas, de las azules pervincas.

Y los ratones, escuchando, sentían a esos colores pintando en su imaginación.

¿Y las palabras, Frederick?”.

Y Frederick habló (recitó un poema precioso, acerca del ciclo de la Naturaleza y sus estaciones).

Al acabar, todos le aplaudieron. “¡Tú eres un poeta!”.

Y Frederick contesta: “Ya lo sé”.

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Opinión Personal: esta particular versión de la Cigarra y la Hormiga nos dice algo que muchas veces olvidamos: que en la vida hay determinadas profesiones que, a priori, pueden parecer menos útiles, pero que son tan básicas como las demás.

El lector, según empieza a leer, puede creer que Frederick tiene mucho morro. Ahí, todos trabajando, y él disfrutando, al sol, parado. “Ya recibirá su merecido”, pensamos. “Ya le pasará algo”.

Porque lo que pensamos (como de algún modo piensan los ratones) es que Frederick no hace nada, y que lo que cuenta son excusas.

Pero luego llega el invierno, llega el frío, llega el hambre, y vienen los ratones a cobrarse su deuda.

Y Frederick la paga.

Frederick habla del sol, porque cuando parecía que estaba haciendo el vago realmente estaba observándolo, estaba disfrutándolo, estaba percibiéndolo para poder describirlo luego. Porque Frederick ve la vida en otros términos. En términos que también son esenciales para vivir (como más tarde se demuestra).

Claro”, pensarán algunos, “pero al final él sobrevive porque los otros han recogido la comida para él”.

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Cierto. Pero es que los otros también “sobreviven” porque Frederick les hace más amena la estancia, menos depresiva. Porque les recuerda lo que hay afuera, esperándoles. Porque la poesía también es necesaria para la vida.

Y los ratones lo saben, y lo aceptan. Ese invierno se pasa gracias al maíz que unos recogieron, pero también gracias a las sensaciones que Frederick recogió.

Y es que esta familia de ratones nos da la lección más importante que la Sociedad actual ha olvidado: que somos un conjunto, que cada uno tenemos una función, y que todas son importantes, básicas. No estamos solos, vivimos con otros, cualquier aportación es buena, válida. No pongamos una por encima de otra.

Creo que la técnica es collage; los ratoncitos parecen hechos de papel de diferentes texturas, como las rocas o los prados con flores. Es una técnica absolutamente diferente a los colores de Pequeño Azul y Pequeño Amarillo, el gran clásico de este autor.

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Recursos didácticos:

  • Comprensión: que el niño resuma, con nuestra ayuda, el cuento.

  • Empatía: ¿le parece al niño, al principio, que Frederick era un poco vago? ¿Cree que los demás ratones comparten sin protestar?

  • Comprensión: ¿por qué tenían que almacenar la comida los ratones?

  • Belleza: de las tres últimas imágenes (los ratones en el agujero), ¿cuál le gusta más al niño?

  • Conocimiento interno del niño: ¿cree que, simplemente escuchando, uno puede trasladarse a un lugar?

  • Poesía. ¿le gustó la poesía de Frederick? ¿Sabe el niño lo que es un poeta?

Edades: a partir de 3 años.

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