Placer visual: “La casa de los ratones”

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Título: La casa de los ratones.

Traducido del neerlandés por: Goedele De Sterck.

Ideado, creado y escrito por: Karina Schaapman (o Karina Content).

Fotografías: Ton Bouwer.

Editorial: Blackie Books.

Precio: 16€.

Resumen: la casa de los ratones es eso, una casa con ratones. No hay ilustraciones: son fotografías de una especie de casa de muñecas, pero con ratones. La casa es cuestión es real, la ha ido construyendo la autora (Karina Content) a lo largo de 15 años, es un mundo en miniatura con más de cien habitaciones, y está expuesta en la Biblioteca Central de Amsterdam.2

Es decir, que primero nació la Casa de los Ratones, y luego el cuento en sí. La autora aprovechó la coyuntura para crear las historias de Sam y Julia (los ratones protagonistas), que simplemente sirven de hilo conductor para mostrarnos fotografías de la casa.

Las historias son sencillísimas, muy simples. Sam es un ratón con una familia muy numerosa, Julia es su ratona mejor amiga que sólo tiene a su mamá. Él es tímido, ella intrépida. Ya tenemos a todos los niños del mundo identificados con ellos.

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No viven ninguna aventura especial. Los ratones no hacen nada en particular (y creo que en esa falta de hondura hay bastante acierto por parte de la autora, que sólo quiere enseñarnos la casa, presentada por estos ratoncitos).

Y es lo que hacen Sam y Julia: enseñarnos la casa. Tienen un escondite (escaleras de la puerta de entrada); hacen una colada; ayudan a cuidar a los trillizos; van a buscar al tío de Sam; Julia guarda cama porque tiene la varicela.

Los relatos, pues, no guardan ningún misterio, ninguna sorpresa, ninguna emoción… pero es que la emoción está en las fotografías. Cada fotografía es una historia en sí misma (¿cuánto le habrá llevado a Karina Schaapman confeccionar todo eso?), las miniaturas son increíblemente detallistas, las expresiones de los ratones son humanas (creo que ellos están hechos a ganchillo), y en conjunto nos encontramos ante una obra de arte. Una obra de arte muy original, además, porque no es algo a lo que estemos acostumbrados.

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Y así, pues, tenemos que tomarnos este libro. Como un homenaje a una casa de ratones. Como la Casa de los Ratones en particular. Como un trocito de ella, como una invitación, que nos han dejado atisbar.

La edición es bellísima, además. Y es bastante grande, lo que nos permite apreciar la casa en todo su esplendor.

Uno de esos libros para hacer un regalo. Uno de esos cuentos para ir de vez en cuando, a relajarse. A los niños les gusta mucho. Y la sencillez de su “guión” no desmerece en absoluto el conjunto. En esa cotidianeidad reside su encanto.

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Recursos didácticos:

  • Observación (en este libro la practicaremos mucho): señalemos los detalles de cada habitación de la casa de los ratones. Realmente el libro es genial para hacer cualquier tipo de observación. Incluso se puede dejar solo al niño, extasiado.
  • Empatía: ¿qué ratón le gusta más: Sam o Julia?
  • Memoria: ¿qué historia le ha gustado más?
  • Invención: mirando la Casa de los Ratones (portada), podemos imaginarnos una aventura que le ocurra a Sam y a Julia.

Edades: a partir de 2 años dada la poca complejidad de la historia, es un cuento que entra por los ojos.

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