Sin gritos ni castigos: “Madrechillona”

1

Título: Madrechillona

Autor del texto e ilustraciones: Jutta Bauer

Editorial: Lóguez Ediciones.

Precio: 11€.

Resumen: el pequeño pingüino cuenta “esta mañana mi mamá me chilló de tal forma que mi cabeza voló al universo”. Y las alas, que acabaron en la jungla; el pompis, en medio de una gran ciudad; el pico, en las montañas. Los pies, primero quietos; luego echaron a andar sin parar.

Y el pingüino, así, ¿qué iba a hacer? No podía recomponerse solo.  Sin verse, sin poder chillar, con las patas que iban de un lado para otro.

Pero apareció una sombra.

2

Era su madre, que le había cosido (recompuesto) entero.

“Madrechillona había recogido y cosido todo”.

Sólo le quedaban los pies.

“Perdón”.

Dijo ella.

Y todo se resolvió.

3

Opinión Personal: este cuento no esa para niños. No. Este cuento es para madres (padres), o cualquier adulto que tenga a cargo un niño.

Este cuento es para recordarnos la responsabilidad de tener un menor a nuestro lado, y cómo nuestras acciones, por nimias que sean, pueden destrozar. Y salvar, también.

El adulto chilla, y deshace al niño en pedazos. Un niño no se sabe regular por sí solo (si casi no sabemos nosotros), y las consecuencias de ese chillido, de ese “dejarle solo” son terribles: se desintegra. Su cabeza va al universo, sus patas siguen por otro lado.

4

Necesita de un adulto que le acompañe, que le regule, que le ampare.

Porque el niño, después de eso, no “puede gritar”, ya que el pico se ha ido a las montañas; no puede “volar” porque las aletas han ido a parar a la selva. No puede buscar, ya que la cabeza está en el universo.

Está paralizado.

Como cualquier niño, que después de tan tremendo chillido (por muy mal que se haya portado, no se nos dice; por muy estresada que esté la madre, no se nos dice. No hay que chillarles, ya está), no sabe qué hacer.

Y la Madre Chillona se arrepiente, y le recoge, y le cose… y le pide perdón.

El tremendo valor del perdón, de solicitarlo. El tremendo valor de, como adultos, admitir errores ante los hijos. De que no está bien chillar. De que no hay que dejarles solos en su dolor.

5

A los niños se les puede leer, explicándoles las metáforas, para que se sientan identificados de cómo se sienten ellos cuando nosotros les chillamos o reñimos exageradamente. Para hablar abiertamente del tema, en un cuento donde lo “mal que se porta el progenitor” es el protagonista.

Cuento imprescindible.

Recursos didácticos:

  • Metáfora: explicarles qué es una metáfora a través del cuento.
  • Conocimiento interno del niño: ¿cómo se siente él cuando le gritamos?
  • ¿Le ha gustado el cuento? (a mi hijo le dio pena, por ejemplo).

Edades: para todo aquel que trabaje con niños, sea cual sea su edad.

6

 

 

 

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Un comentario en “Sin gritos ni castigos: “Madrechillona”

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