Los niños también superan crisis: “VACÍO”

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Título: Vacío

Autora del texto e ilustraciones: Anna Llenas.

Editorial: Bárbara Fiore Editora.

Precio: 24€.

Resumen: Julia, la protagonista, es una niña que vive en “una casita pequeña, de un pueblo mediano, con su familia”. Vamos, que Julia es una niña como cualquier otra, en un pueblo como cualquier otro.

Su vida era tranquila y feliz, hasta que “todo eso se fue” (ilustración en la que las piezas que conformaban el dibujo anterior, están diseminadas) y ella se quedó con un gran vacío (no nos explican qué le ocurrió, qué desgracia o vivencia. No importa).

Julia, ahora, tiene un agujero a la altura del estómago. Enorme.

Y se cuela el frío.

Y nacen monstruos.

Bueno, todo lo que ocurre cuando tenemos un “vacío”.

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Julia probó a “llenarlo, taparlo, borrarlo” (imagen de Julia atiborrándose a magdalenas de fresa). Pero no lo logró.

Así que Julia pensó que tenía que encontrar el tapón adecuado a ese vacío.

Y empezó a probar.

Había tapones que, sin ser efectivos, no eran malos (un gato acurrucado junto a ella).

Otros que sólo parecían buenos (enamoramiento); otros engañosos (el dulce), y hasta muuuuy peligrosos (un regalo, el consumismo).

La pobre, enloquecida, rebuscaba su tapón. Pero no lo encontraba.

“Así que paró de buscar”.

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Y se rindió a la pena. Se tendió en el suelo, comenzó a llorar, acabó gritando y berreando, se vació de lágrimas, sollozó. Y se quedó en silencio.

Y al quedarse en silencio, por fin, oyó una voz que decía “mira en tu interior”.

Julia, al plegarse hacia dentro, hacia ella, logró que de su vacío salieran palabras, melodías…mundos nuevos.

Se volvió a conectar con el mundo. Y ella comenzó a acercarse a los demás de modo diferente. Y se dio cuenta de que casi todo el mundo tiene un vacío, un vacío que llena con su propio mundo mágico.

Y todos se pueden unir, compartir, conectar.

El vacío de Julia se ha hecho más pequeño, pero “por suerte, nunca desapareció”.

Opinión Personal: tengo una lucha interna respecto a este libro. Me ha encantado, cautivado, emocionado. Las imágenes de Anna Llenas, esas fotos de collage, esa adecuación de lo que cuenta… son una maravilla. No se necesita más.

El cuento, muchísimo más estudiado y más maduro que “El monstruo de colores”, mucho más profundo, ahonda en el vacío existencial, y además elige de protagonista a una niña, porque a una niña le pasan estas cosas. Y el vacío puede venir de cualquier cosa, así que el cuento penetra muy bien en cualquiera de nosotros, porque nos sentiremos identificados.

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Y sin embargo…

Sin embargo yo soy una adulta. Que este libro me ha encantado y se puede convertir en uno de mis favoritos es cierto. Pero, ¿y los niños? ¿Entenderán tanta abstracción?

Se la he leído a mi hijo, dos veces, y se lo he tenido que explicar (y claro, le he explicado lo que yo creo que es el cuento). Creo que no lo ha entendido, aunque es muy pequeño y no ha recibido todavía un gran varapalo. Quizás un niño que ha pasado por “algo” se sienta más identificado.

De todos modos el cuento le ha gustado mucho por las imágenes. Cada ilustración es como un cuadro, así que a niños pequeños también les va a gustar.

Además, hicimos una manualidad a partir de él (de hecho hicimos varias).

Y como los niños son mucho más observadores que nosotros, se fijó, ya al final del libro, cuando todas las personas aparecen con un vacío, que los animales no lo llevaban. “Sólo el perro, pero en seguida se le quita”.

Y tiene razón.

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Recursos didácticos:

  • Comprensión: ¿qué le pasa a Julia? ¿Qué es eso del vacío? Como es muy abstracto, expliquémosle al niño, con un ejemplo concreto, qué cosas pueden crearnos un vacío: la muerte de alguien de la familia; una enfermedad del niño; una mudanza, un cambio de colegio. Cualquier cosa que haya significado un “derrumbe” en la vida anterior. Algo que haya producido, en la vida del niño, un “antes y un después”. Si no lo hay (bendito él), poner ejemplos de otros niños.
  • Ir punto por punto explicándole lo que ocurre con los tapones. Está el tapón de la comida, que sólo es un alivio momentáneo. El tapón del enamoramiento (que parece bueno, pero cuando uno está triste no es la mejor opción). El tapón del “regalo” (este último es muy importante, sobre todo porque es el más común: un adulto regalándole algo a un niño para paliar el dolor que está sintiendo)
  • Julia llora y acaba saliendo algo bueno de ese llanto ¿Es bueno llorar? ¿El niño es llorón? ¿Siente alivio después de haber llorado?

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  • Después de una crisis, creatividad: de todo lo malo sale algo bueno. ¿Qué le pasa a Julia cuando “se mira a sí misma”? ¿Qué es eso de viajar a “mundos mágicos”? Explicarle al niño lo importante de encontrar algo interno que nos guste, algo que nos haga felices por estar haciéndolo, algo que nos aporte consuelo. Algo nuestro, que siempre esté con nosotros.
  • Manualidades y arte: aprovechar para hacer “collage”. Nosotros nos basamos en la primera imagen, la del pueblo de Julia, y en la final (personajes unidos a través del vacío de sus cuerpos). Lo utilicé para sacar más rendimiento a la lectura, algo “farragosa” para un niño de 3 años. Para ver más, pinchar aquí.

Edades: 4 a 8 años.

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