¿A qué sabe la luna?

aquesabelaluna

Título: ¿A qué sabe la luna?

Traducción: Carmen Barreiro.

Autor del texto e ilustraciones: Michael Grenjiec.

Editorial: Kalandraka.

Precio: 15€ (incluye un medidor).

Resumen: “Hacía mucho tiempo que los animales deseaban averiguar a qué sabía la luna”. Los pobres se estiraban, intentaban tocarla, alcanzarla con sus manos; lo hacían todas las noches, pero nada: que la luna no se dejaba probar a ver si era dulce o salada.

Una noche la pequeña tortuga, empeñada, subió a una montaña muy alta. Y aunque estaba más cerquita de la luna, no era suficiente. Así que llamó al elefante, que se puso encima de la luna. Y la luna (qué maluca), se alejó un poquito.

Pero sí que estaban más cerca.

Así que llamaron a la jirafa. Y algo se acercaron, aunque la luna (jugando) se alejó.

Llamaron a la cebra… y al león, y al zorro, y al mono.

Y, finalmente, como quedaba sólo un pequeño tramo, al ratón. Y la luna, cansada del juego, no se movió.

Así que el ratón pudo darle un mordisco. Arrancó un pedacito que repartió entre el resto de animales.

¿Y a qué sabía la luna? A lo que más gustaba a cada uno (yo siempre le digo a mi hijo que “la luna sabe a queso”, ya que el ratón es el primero en tocarla).

El cuento acaba con la imagen de un pez mirando a la luna reflejada en el agua, que para él es la auténtica.

Opinión personal: ejemplo de historia sencilla, clásica, pero bien contada, en un lenguaje poético pero directo. La originalidad de mostrar a la luna como parte activa, no sólo pasiva de la narración es un acierto. La repetición y la acumulación son recursos básicos y efectivos en narraciones infantiles (ésta en concreto es muy apta para desarrollar oralmente). El final, un guiño deseado.

Las ilustraciones son acuarela sobre papel maché, o eso creo. Son tan delicadas y sensibles como lo es la historia. La luna es una luna lunera preciosa, eje central del dibujo, deseada y deseosa, brillante que llama a acariciar.

Recursos didácticos:

  • Memoria: ¿a cuántos animales se tuvo que subir el ratón? ¿Será el niño capaz de enumerarlos?
  • Idioma: vamos a decir los animales en inglés (mejor decir el animal en otro idioma según se vaya contando el cuento).
  • Cooperación, empatía: ¿Por qué consiguió el ratoncito llegar hasta la luna? ¿Qué hizo al llegar? ¿La luna se alejaba por molestar, o porque no sabía lo que deseaban?
  • Resaltar la falta de envidia: era la tortuga la que quería tocar la luna (bueno, probarla), pero lo consigue el ratoncito.
  • Conectar con el niño emocionalmente: ¿qué es lo que más le gusta a él de sabor? ¿La luna sabría a eso, entonces? ¿Cómo le sabrá la luna a su mejor amigo (o a su hermano, o a un primo, o a la abuela)?
  • Buen cuento para contar en cuentacuentos, para teatralizar: utilizar muñequitos, o dibujos hechos en cartón/gomaeva que vamos pegando a un panel o a la pared (incluso en un delantal cuenta cuentos). Para relatadores diestros en globoflexia, hacer los animales en globo. Éxito asegurado.

Edades: 2 a 5 años.

 

 

 

 

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Un comentario en “¿A qué sabe la luna?

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