Bebécuentos

factoriadesuenos

A pesar de ser lectora desde cría, siempre creí que sólo existían los cuentacuentos, y que para ello habría que esperar a que el niño tuviese dos/tres años.

Fue mi cuñada la primera que me habló de los Bebécuentos, espectáculo específico para bebés desde los 4 meses a los 3 años. Me parecía imposible, menudas edades tan dispares, ¿cómo lo van a lograr? Pero me apunté a uno, cuando mi hijo mayor tenía eso, 4 meses… y seguimos acudiendo semana tras semana, ahora ya el hijo más mayor (va al cole), ahora con otro pequeño que acude desde los 20 días.

Desconozco si el bebécuento se hace en más sitios. Yo conozco los Bebécuentos de la compañía Puppy’s cuentacuentos, a través de la Librería La Factoría de Sueños (C/Campoamor, Oviedo). Sé que en Oviedo trabajan también con la Animación Sueños de Papel, y en Gijón en librerías como La Buena Letra.

Los bebecuentos suelen ser, además, musicales. No siempre. Pero lo habitual es que a la relatadora oficial, Ana Belén, le acompañe el violonchelo de María, el contrabajo de Marc (o su viola de gamba), el violín de María o la guitarra de Marcos. Es decir, que a la dramatización del texto le acompaña un instrumento en directo.

Lo que me desconcertaba al principio, antes de estar en un bebecuento, era el cómo iban a atrapar la atención de bebés con tales diferencias de edades. Pero lo hacen. Y lo logran porque el trabajo anterior a la dramatización (es decir, la lectura en casa del cuento, la extracción de sus posibilidades, la organización de cómo va a ser la performance) debe de ser ingente.

Y ésa es otra: en un bebécuento no leen el cuento. No lo abren y van pasando las páginas. No leen.

Hacen teatro. Bailan. Tocan música. Hablan. Utilizan instrumentos básicos. Juegan con los espectadores. Implican.

Así, atraen a los bebés porque cada poco introducen elementos de sonido. Una pandereta, una flauta de émbolo, unas castañuelas…

Ana Belén baila por el escenario. Da volteretas. Se sube a una columna. Se acerca al bebé.

María, al violonchelo (o la otra María, al violín, o Marc), hace un pizzicato. O acompaña la narración con un trémolo (les encanta).

Y el bebé, claro, atiende. Vaya si atiende. Ni gurguta. Y ya ha escuchado un cuento.

rafatocandocontrabajo

Con un año, por el contrario, están más atentos a la historia. No a la historia global (quizás no la puedan seguir de un modo global) pero sí a los pequeños juegos que se van estableciendo dentro de ella. Se enfadan con Ana, la narradora, cuando dice que va a sacar de su bolsa mágica el lobo (y resulta que es el cerdo); se ríen cuando Ana va a llamar a la puerta pero en el último momento se echa para atrás. Aplauden cuando logra la voltereta y se emocionan con la canción con la que empiezan todos sus relatos.

Y los niños de 2 a 3 años ya siguen la historia. Se las saben todas. Las entienden y las prevén, y hasta la interrumpen cuando ella se equivoca (intencionadamente).

Con los bebécuentos me pasó como con las manualidades: que era poco aficionada a la música y gracias a ellos me reconcilié (pero el tema lectura y música da tanto juego que hablaremos en otra entrada).

 

Anuncios

2 comentarios en “Bebécuentos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s